Carta con extras y opciones obligatorias
Producto, categoría, foto, precio, extra de pago, elección obligatoria y marca de agotado. Cambiar un precio edita un registro, no republica la app.
Carta, carrito, coste de envío por zona, pago y seguimiento del pedido, en tu app y sin comisión de marketplace.
La cuenta del delivery siempre es la misma: el marketplace trae el pedido y se queda con el 12% al 30%, y el cliente que trae sigue siendo suyo. Una app propia no sustituye al marketplace el primer día; recupera el margen del cliente que ya es tuyo, y eso va de recompra, cupones e historial. Aquí los tres son datos en tu propia base, no un informe de otro.
Quien llega a esta página está buscando
Lo que sale de aquí
No es una lista de funciones. Son las apps que la gente describe de verdad, y lo que la plataforma devuelve cuando lo hace.
Producto, categoría, foto, precio, extra de pago, elección obligatoria y marca de agotado. Cambiar un precio edita un registro, no republica la app.
Zonas que atiendes, con coste y pedido mínimo propios, más recogida en local. El cliente sabe si le llevas antes de montar el carrito, no al final.
Tarjeta y métodos locales por Stripe, Pagar.me o Mercado Pago, con los campos de la tarjeta dibujados por una bóveda alojada. El efectivo es un método registrado, con cambio.
Recibido, en preparación, en reparto y entregado, con un push en cada cambio. Es la pantalla que acaba con las llamadas preguntando dónde está el pedido.
Ya viene incluido
Base de datos, login, pagos y publicación forman parte de la plataforma, no son una lista de servicios que vas a conectar tú después.
Cada pantalla lee y escribe en modelos que puedes abrir, consultar y exportar. El dato es una base tuya desde el primer minuto, no una hoja de cálculo que la app finge leer.
Correo, enlace mágico y entrar con Google, con roles y propiedad por registro decididos por el propio Postgres. Una pantalla mal escrita no se convierte en una fuga, porque la base responde vacío.
Stripe, Pagar.me y Mercado Pago se conectan una vez. Tarjeta, Pix, boleto y suscripciones, con los campos de la tarjeta dibujados por una bóveda alojada que tu app nunca toca.
Un proyecto publicado de tres formas: en tu dominio, como icono en el móvil desde el navegador, y como binario firmado enviado bajo tu propia cuenta de tienda.
Títulos, metadatos, sitemap, datos estructurados e imágenes para compartir salen junto con la app. Las páginas se encuentran, no solo se enlazan.
React de verdad, editado línea a línea o haciendo clic en el elemento en pantalla, exportado en ZIP o enviado a tu GitHub. Sin ataduras que tengas que negociar para salir.
Cómo funciona
Son tres pasos, y el segundo es el que nadie se cree hasta que lo ve pasar.
Di qué hace la app y qué tiene que recordar. Sin diagrama, sin esquema, sin nombrar un solo framework.
Pantallas, modelos de datos, login y pagos aparecen mientras lees. Lo que no te guste, lo dices y cambia.
En línea en tu dominio en segundos, con historial de versiones detrás. La conversación del martes es la versión del martes.
Empieza aquí
Esto es un primer mensaje entero, no un eslogan. Pégalo, cambia los sustantivos por los tuyos, y tendrás una app a la que reaccionar en vez de una página en blanco.
Crea una app de delivery para una hamburguesería. Carta con categorías; productos con foto, precio, extras de pago y elección obligatoria del punto de la carne; carrito; zonas de reparto con coste y pedido mínimo por zona, más recogida en local; pago con tarjeta en la app o en la entrega, con cambio; horario por día de la semana que cierra el carrito fuera de él; cupones de descuento; seguimiento del pedido por el cliente en cuatro etapas, con push en cada cambio; y un panel solo para mí con los pedidos del día en cola, facturación por día y los diez productos más vendidos.
Para empezar hoy
Una plantilla es una app funcionando, con datos dentro. Abre una, déjala a tu manera y publícala en tu propia cuenta.
Preguntas
En los pedidos que entran por tu app, sí: pagas la pasarela de pago y nada más. Lo que la app no hace es traer clientes nuevos como los trae un marketplace. Lo que suele funcionar es mantener los dos y usar tu app con quien ya te ha comprado, que es justo el pedido donde la comisión más duele.
Sigue mirando
La mayoría de las apps acaba viviendo entre dos categorías. Nada te impide pedir las dos cosas en el mismo párrafo.
Carta digital con código QR, pedido en mesa, reservas y fidelización, sin depender de una carta en PDF.
Escaparate de productos con precio, foto y stock, y el pedido montado llegando escrito a tu conversación de WhatsApp.
Catálogo, carrito, checkout, cupones y suscripciones. Tarjeta y Pix incluidos, con pedidos y clientes en tu propia base de datos.
Solicitud, conductor asignado, precio por trayecto y seguimiento, con alta separada para pasajeros y conductores.
Horario por profesional, servicios con duraciones distintas, señal al reservar y recordatorio la víspera.
Clases con plazas limitadas, check-in, rutina por alumno y cuota cobrada como suscripción.
Módulos, clases en vídeo, progreso del alumno, certificado y cobro por curso o por suscripción, con el vídeo alojado aquí.
Agenda por profesional y por sala, ficha del paciente, mutua y privado, confirmación y recordatorio de cita.
Citas de peluquería canina, ficha por animal, bonos de sesiones y recordatorio para quien no ha vuelto.
Gratis para empezar, sin tarjeta. Solo pagas cuando quieras publicar con tu marca, y te llevas el código si algún día quieres.