Ficha por animal, no por dueño
Un dueño puede tener tres mascotas, cada una con tamaño, raza, notas de comportamiento e historial propio. El servicio se reserva para el animal.
Citas de peluquería canina, ficha por animal, bonos de sesiones y recordatorio para quien no ha vuelto.
Una tienda de mascotas vive de la recurrencia, y la recurrencia muere en el olvido: el baño es cada quince días hasta el día en que nadie se acuerda de reservar el siguiente. Lo que cambia eso es que la ficha del animal lleve la fecha del último servicio y que la app avise sola cuando pasa el plazo. Es la misma agenda de cualquier servicio, con una diferencia que importa: quien reserva es el dueño, pero a quien se atiende es al animal, y el historial es suyo.
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Lo que sale de aquí
No es una lista de funciones. Son las apps que la gente describe de verdad, y lo que la plataforma devuelve cuando lo hace.
Un dueño puede tener tres mascotas, cada una con tamaño, raza, notas de comportamiento e historial propio. El servicio se reserva para el animal.
Baño, corte, hidratación y recogida, con precio y duración variando por tamaño. La rejilla de horas se ajusta sola a la duración.
Diez baños pagados de una vez, con saldo que baja en cada visita y aparece en la ficha. Es lo que fideliza sin depender de la memoria.
Pasa el plazo desde el último baño y el dueño recibe un aviso. Es la automatización que recupera a quien desapareció sin quejarse de nada.
Ya viene incluido
Base de datos, login, pagos y publicación forman parte de la plataforma, no son una lista de servicios que vas a conectar tú después.
Cada pantalla lee y escribe en modelos que puedes abrir, consultar y exportar. El dato es una base tuya desde el primer minuto, no una hoja de cálculo que la app finge leer.
Correo, enlace mágico y entrar con Google, con roles y propiedad por registro decididos por el propio Postgres. Una pantalla mal escrita no se convierte en una fuga, porque la base responde vacío.
Stripe, Pagar.me y Mercado Pago se conectan una vez. Tarjeta, Pix, boleto y suscripciones, con los campos de la tarjeta dibujados por una bóveda alojada que tu app nunca toca.
Un proyecto publicado de tres formas: en tu dominio, como icono en el móvil desde el navegador, y como binario firmado enviado bajo tu propia cuenta de tienda.
Títulos, metadatos, sitemap, datos estructurados e imágenes para compartir salen junto con la app. Las páginas se encuentran, no solo se enlazan.
React de verdad, editado línea a línea o haciendo clic en el elemento en pantalla, exportado en ZIP o enviado a tu GitHub. Sin ataduras que tengas que negociar para salir.
Cómo funciona
Son tres pasos, y el segundo es el que nadie se cree hasta que lo ve pasar.
Di qué hace la app y qué tiene que recordar. Sin diagrama, sin esquema, sin nombrar un solo framework.
Pantallas, modelos de datos, login y pagos aparecen mientras lees. Lo que no te guste, lo dices y cambia.
En línea en tu dominio en segundos, con historial de versiones detrás. La conversación del martes es la versión del martes.
Empieza aquí
Esto es un primer mensaje entero, no un eslogan. Pégalo, cambia los sustantivos por los tuyos, y tendrás una app a la que reaccionar en vez de una página en blanco.
Crea una app para una tienda de mascotas. El dueño se registra y da de alta a sus mascotas con nombre, especie, raza, tamaño, fecha de nacimiento y notas de comportamiento; los servicios son baño, corte, hidratación y recogida, con precio y duración variando por tamaño; el dueño elige la mascota, el servicio y una hora libre, y la duración reserva el tiempo correcto en la agenda; hay un bono de diez baños pagado de una vez, con saldo que baja en cada visita; cada mascota tiene historial de visitas con foto de antes y después; pasados veinticinco días del último baño el dueño recibe un recordatorio; y yo veo un panel con las citas del día, facturación por servicio y por mes, bonos activos y clientes sin volver desde hace más de sesenta días.
Para empezar hoy
Una plantilla es una app funcionando, con datos dentro. Abre una, déjala a tu manera y publícala en tu propia cuenta.
Reserva de clases para un estudio con aforo limitado: créditos, una lista de espera que avanza sola y una lista de puerta que registra quién vino.
Una agenda de salón donde cada cita reserva el tiempo de arreglo, así un hueco en el panel es tiempo vendible de verdad — y un asistente que dice qué huecos merecen una llamada.
Preguntas
Puede. La app se abre en el navegador desde un enlace y se instala en la pantalla de inicio como icono, sin tienda. El dueño entra con correo, enlace mágico o cuenta de Google, ve sus propias mascotas y reserva dentro de las horas que hayas dejado abiertas.
Sigue mirando
La mayoría de las apps acaba viviendo entre dos categorías. Nada te impide pedir las dos cosas en el mismo párrafo.
Solicitud, conductor asignado, precio por trayecto y seguimiento, con alta separada para pasajeros y conductores.
Horario por profesional, servicios con duraciones distintas, señal al reservar y recordatorio la víspera.
Clases con plazas limitadas, check-in, rutina por alumno y cuota cobrada como suscripción.
Agenda por profesional y por sala, ficha del paciente, mutua y privado, confirmación y recordatorio de cita.
Orden de trabajo, presupuesto aprobado por el cliente, historial por vehículo y agenda de puestos.
Inscripción, entrada con código QR, acreditación en la puerta, programa y avisos para quien ya está dentro.
Disponibilidad por profesional, confirmación, recordatorios y check-in — la agenda de siempre, sin la hoja de cálculo.
Carta, carrito, coste de envío por zona, pago y seguimiento del pedido, en tu app y sin comisión de marketplace.
Carta digital con código QR, pedido en mesa, reservas y fidelización, sin depender de una carta en PDF.
Gratis para empezar, sin tarjeta. Solo pagas cuando quieras publicar con tu marca, y te llevas el código si algún día quieres.